14 marzo 2012

SOLUCIONES NUEVAS A PROBLEMAS DE SIEMPRE

Queridos conciudadanos, es nuestro propósito denunciar el curso perverso de una política ciega que nos conduce al desastre.

El de enunciar una vía politica de salvación pública: EL DE ANUNCIAR UNA NUEVA ESPERANZA

Stéphan Hessel y Edgar Morin “El camino de la Esperanza”

Quedan quince días para que los socialistas valencianos afrontemos el Congreso más decisivo de nuestra historia. Desde la presentación pública del manifiesto “Esperanza Socialista”, hemos hecho miles de kilómetros, hemos realizado decenas de actos con miltantes, hemos propuesto casi dos centenares de enmiendas, hemos conformado potentes equipos y tenemos un proyecto creible para ilusionar a la sociedad valenciana y rearmar nuestro partido para convencerla.

Ahora estamos en condiciones de hacer un diagnóstico acerca de cómo hemos visto a nuestra organización y qué hay que hacer para salir del bucle en el que nos encontramos.

Nuestros militantes son el mejor y más capaz activo de la organización. Son cada vez más libres, menos hipotecados, más valientes, más osados. Quieren decidir y no les es posible. Lo harán para elegir candidados a ayuntamientos y Generalitat en poco tiempo, junto con simpatizantes. Lo harán en el próximo congreso para elegir al Secretario General. Están hartos de décadas de los “unos” y los “otros”, desdeñan ese movimiento pendular en que cada poco nos mecemos. No atisban un horizonte que solvente nuestros problemas.

Somos un partido de poder, con comportamientos de poder, con cultura de poder, con actitudes de poder, pero que olvida un pequeño detalle, no tiene poder, y si sigue instalado en ese regazo, nunca lo alcanzará.

Cuatro personas, con cuatro proyectos, con cuatro equipos, con cuatro ilusiones y, una sola motivación, recuperar la credibilidad y apoyo de los valencianos, intentan atraer su apoyo. Representan a todo el partido. Donde vas, te dicen que sinteticeis, que os pongais de acuerdo, que no abandoneis, que lucheis. Lo estamos haciendo, los cuatro. Afortunadamente, nadie siente que fuera de ahí esté alguein excluido.

El congreso no puede ser un choque de trenes. No puede ser un “los unos” contra “los “otros”. Todos sabemos que eso no se puede volver a repetir. Nos siguen condicionando los problemas de siempre y no somos capaces de encontrar soluciones nuevas. Soluciones hay, claro que las hay.

Los 525 delegados y delegadas pueden y deben poder elegir entre cuatro. No solo entre dos. Tienen que oir a sus asambleas, que están deseando participar. Tienen que atender a sus proyectos. Tienen que ampliar el horizonte de sus miradas. Tienen que escucharlos en el congreso.Tienen que elegir, obviando las presiones, a los cantos de sirena y a los mercaderes de avales. La democracia es más inteligente que los conciliábulos, que las mesas camillas.

Uno será Secretario General, tres estarán al máximo nivel alentándole, apoyándole, sugiriéndole, implicándose. Unas serán las propuestas políticas, sintetizando lo mejor de las cuatro propuestas. Una será la dirección integrando lo mejor de cuatro equipos. Un partido unido en su pluralidad y diversidad. Un partido, un proyecto, una aspiración. Un Secretario General con legitimidad democrática fruto de una elección democrática, no de promesas, repartos o condiciones.

Nos tenemos que negar a que esto se considere una guerra, una batalla, una disputa. Somos todos compañeras y compañeros, y somos, por desgracia, muy pocos.

Ese partido estará reforzado, estará preparado, tendrá futuro y afrontará con garantías un proceso ignoto y apasionante, el de unas primarias, con participación de los simpatizantespara alcaldías de poblaciones de más de 2000 habitantes, también para la candidatura a la Presidencia de la Generalitat, pero esa, es otra historia. Ya se verá.

Hay soluciones nuevas a los viejos problemas.

¡Salid a la ventana, gritadlo fuerte, no somos el problema, somos solución!

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21 noviembre 2011

ESPERANZA SOCIALISTA

En 1991, con cierta incredulidad, los socialistas asistimos a la toma del Ayuntamiento de Valencia por la derecha. Lo mismo sucedió en muchos de los municipios en los que habíamos gobernado desde 1979. En 1995 perdimos la Generalitat, también el resto de capitales de provincia, las diputaciones y más ayuntamientos. Lo que erróneamente consideramos como un “accidente”, resultó ser una tendencia imparable. Ese menguante respaldo electoral, con estrechas variaciones, nos ha llevado, en las elecciones municipales y autonómicas de 2011 y las recientísimas elecciones generales, a cosechar los peores resultados de nuestra historia desde las elecciones de 1977.

No podemos seguir así.

Identifiquemos las causas, hagamos autocrítica y enfrentémonos a la adversidad.

Cuantas más competencias adquiría la Generalitat y, peor las gestionaba el PP, más respaldo electoral obtenía. A mayor lejanía de la renta de los valencianos de la renta media por cápita nacional, a mayores cotas de despilfarro, a mayor destrucción del sistema financiero propio, a menor tejido industrial, a menor peso de la agricultura, a más oscurantismo, a mayor deterioro de los servicios públicos, incluso a mayor corrupción, mayor era su respaldo electoral y mayor la desafección de los electores socialista a las siglas y líderes que los representan. Sin perfil político propio, el PSPV ha perdido gran parte de su credibilidad malgastando la confianza de mucha gente.

Hoy las derechas europeas, española y valenciana tienen el terreno abonado para profundizar en las políticas que han llevado a la concentración del poder y de la riqueza en pocas manos, abriendo amplias brechas sociales y con un control cada vez más agobiante de los derechos y libertades. De continuar por esta deriva, es la propia democracia la que corre peligro.

Un punto de inflexión

El resultado de estas elecciones generales debe ser un punto de inflexión. Tenemos la obligación de dar urgente respuesta desde la izquierda y desde nuestro valencianismo a las esperanzas de nuestros ciudadanos y ciudadanas. El PSPV, un partido de izquierdas, debe ejercer la política como una responsabilidad que se debe renovar cada día.

No podemos seguir sumando renuncias. No podemos seguir cediendo posiciones por temor a perder algún voto, y después aceptar resignadamente la pérdida de centenares de miles por esas mismas razones.

Hay que primar las políticas sociales por delante de los beneficios contables. Las personas primero y la economía a su servicio. Hay que elaborar políticas con las que los ciudadanos se sientan seguros frente a la delincuencia, frente al infortunio, la enfermedad, los atropellos de los poderosos, de los especuladores, de las empresas de servicios, del sistema judicial, del daño ecológico, del cambio climático. Hay que luchar decididamente contra las desigualdades.

Hay que cambiar

Es el momento de cambiar y modernizar el programa y la organización de los socialistas para preparar el futuro. Hay que concretar una propuesta política nueva que nos acerque a nuestros apoyos tradicionales y atraiga nuevas fuerzas. Una propuesta con la que se puedan identificar la mayoría de valencianos y que, además, pueda colaborar con eficacia a que el PSOE logre los mismos objetivos.

Tenemos que liberarnos de nuestros miedos conservadores, sin vacilar al combatir la ola de neoliberalismo que recorre Europa, y poder luchar por un mañana mejor desde nuestros valores y principios, colocando la lucha contra las desigualdades en el epicentro de la acción política.

Solo el socialismo democrático puede ser la esperanza de la humanidad, esperanza para creer que hay futuro y nuevas oportunidades, esperanza necesaria y urgente. Los valores democráticos y socialistas de solidaridad, libertad y lucha por la igualdad nunca envejecerán. Hemos de contribuir para que la izquierda valenciana tenga un nuevo “relato”, emocional, épico, transformador y progresista en su esencia.

Todo eso no lo podemos hacer solos. Nuestro modelo de partido se ha ido alejando de una sociedad cada vez más diversa, más plural, más crítica, más heterodoxa. Un modelo basado en el poder omnímodo del Secretario General, con una extrema jerarquización y una militancia que se ha vuelto acrítica por exceso de responsabilidad mal entendida, con sensación creciente de pérdida de protagonismo. Es un modelo que ha supuesto la pérdida sistemática de militantes, su alejamiento del cuerpo electoral y la desafección de los sectores más dinámicos de la sociedad. Un modelo que ya no sirve.

Basta

Tenemos que decir basta. Ahora, la nueva derrota electoral nos exige enderezar el rumbo, construir la necesaria alternativa política y social, contando con las opiniones de los militantes y los no militantes, abriéndonos realmente a la ciudadanía. Ahora toca construir ese sueño valenciano que no puede ser otro que la esperanza socialista, el socialismo de los ciudadanos.

Hoy alzamos la voz y hacemos un llamamiento a los militantes, a los votantes, a las ciudadanas y ciudadanos comprometidos, a los intelectuales, a los artistas, a los profesionales, a los estudiantes, a los parados, a los sindicatos y organizaciones sociales progresistas, y a todos aquellos que confían en que un futuro mejor es posible: construyamos juntos un nuevo proyecto socialista desde la absoluta y radical igualdad de los hombres y mujeres que lo integran. Hemos de superar todos los obstáculos para que esto sea posible.

Ha llegado el momento en que nuestros dirigentes accedan a los cargos orgánicos en función del mérito y la capacidad, con compromiso social constatado, con la honradez, la democracia, la libertad y la igualdad como banderas.

Es necesario que el futuro Secretario General del PSPV sea elegido en unas primarias, con voto directo y secreto, a doble vuelta y en el que participen los militantes y quienes se identifiquen con nuestras ideas en una convocatoria pública y ciudadana.

Nuestro partido tiene que ser y estar abierto, tiene que escuchar a todos los movimientos sociales y a la ciudadanía, organizada o no, que desde la calle reclaman ser atendidos desde la política. Hay que reconstruir nuestra estructura comarcal como signo de nuestra identidad. Los socialistas valencianos tenemos que contribuir a los grandes debates a los que necesariamente se tiene que someter la izquierda española y europea. Hoy la clave es buscar una respuesta a la crisis, alejada de los postulados de quienes la causaron, sentando las bases para que el socialismo democrático releve al pensamiento único dominante.

Desde “Esperanza Socialista”, el sueño valenciano, cree que nos podemos encontrar en una juventud del socialismo democrático, contando con todos, con esa urgencia que requiere la esperanza y esa inteligencia y osadía que requiere la construcción del mañana.

Convocamos a las y los socialistas, al conjunto de las personas progresistas que tienen esperanza en cambiar el mundo a suscribir este manifiesto y, juntos, emprender la renovación del socialismo valenciano.

Valencia, 21 de noviembre de 2011

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