Caldera tendrá mucho trabajo

"Ahora somos un imperio y cuando actuamos creamos nuestra propia realidad. Mientras vosotros estudiais esa realidad de forma racional nosotros actuamos de nuevo creando otras realidades, que también volveis a estudiar. Somos protagonistas de la historia y vosotros, todos vosotros, os quedareis ahí estudiando lo que nosostros hagamos" Karl Rove (Consejero de Bush)Parece que Jesús Caldera se va a encargar de estructurar los medios por los que se articulará y discurrirá el pensamiento socialista del futuro. Empeño en el que va a tener mucho trabajo porque la derecha nos lleva décadas de ventaja.
Lluis Bassets nos recordaba, no hace mucho, en un artículo en "El País" los principios que inspiraban el movimiento neocon, siendo determinante lo que denominaba "realidades fabricadas". Nos entretienen combatiendo con el pensamiento sus "realidades fabricadas" desdeñando esfuerzos en la elaboración de políticas para intervenir en la "realidad". Lakoff ha explicado perfectamente cómo lo hacen. El problema está en salirnos de las "realidades fabricadas" porque se trata de un combate muy desigual.
La civilización actual dispone hoy de los mejores medios para diagnosticar los problemas de la humanidad llaménse riesgos del ecosistema, pobreza, desequilibrio regional, integrismo religioso, entre otros, contando además con medios para solucionarlos, recursos económicos, tecnologías eficientes, avances sanitarios, etc..., sin que seamos capaces de llevarlos hasta el final.
Si el diagnóstico es correcto y las soluciones son viables, los "think tanks" neocon inventan realidades para distraer la atención sobre el objetivo esencial. Si acabar con la hambruna que paceden mil millones de seres humanos es el reto, nos desvían al combate contra la inmigración o el terrorismo internacional. Si hay que crecer de modo sostenible, nos desvían con los peligros de dejar nuestras fuentes energéticas en manos de indeseables.
Caldera tendrá mucho trabajo porque el combate es desigual. Las "realidades inventadas" encuentran importantes fuentes de financiación, voceros mediáticos y, en ocasiones, conectan con las vísceras de los habitantes del mundo desarrollado. Cambiar y mejorar la realidad, en cambio, es patrimonio de soñadores, de ilusos, de utópicos, no da beneficios económicos inmediatos y entraña un riesgo para lo más poderosos.
Rita Barberá fue alcaldesa de Valencia de carambola en 1991 con nueve concejales de treinta y tres. A los pocos meses, trasladó insistentemente, con el apoyo de sus mass media que Valencia era "más segura", "más limpia", "más europea" y "más cerca de la Corona". Eso ni tenía ni tiene que ver con la realidad, ni siquiera era su objetivo, el auténtico objetivo era conseguir que esa realidad inventada fuera creida. Hoy tiene veinte concejales.
Mientras nos mareamos intentado comprender si es necesario o no un trasvase con una tubería de mil kilómetros hacia un secarral, o si los coches tienen que correr en un circuito o por las calles, o si España se rompe o no, o si que se pueda casar más gente implica que se destruya la familia, las "realidades esenciales" quedan arrumbadas por las "realidades inventadas".
Tarea de titanes la de Caldera.
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