11 agosto 2015

Colaboración Levante-EMV 4/8/2015 "Aire fresco en el IVAM"

"Aire fresco en el IVAM"

La citó allí. Era domingo, amenazaba lluvia y la entrada al museo era gratuita. La cita era en la esquina en que colgaba el cuadro de las dos banderas imposibles. Estrellas y barras estaban colocadas dónde no tocaba. Buena ocasión para ver de cerca la obra de Jasper Johns. Elementos sencillos; banderas, mapas, números, letras, comunes para nosotros. Se nos presentan con cierta carga enigmática. El enigma es que no lo hay. Ella llegó puntual, como siempre, miró antes a Flag que a él.

Hay rutinas que se mantienen en el tiempo hasta que dejan de serlo. Con niñas pequeñas la ruta del teatro de la Beneficencia y los talleres del IVAM era una una sensata opción dominical. Crecen las niñas y se acaba la rutina, también el IVAM.

Hace unos días se dió una magnífica ocasión para regresar, la inauguración de la exposición de los Colectivos artísticos en Valencia bajo el franquismo 1964-1976. Estampa Popular, Equipo Crónica, Equipo Realidad, Antes del Arte, Grupo Bulto, Boix-Heras-Armengol, Grupo Escapulari-o, tebeos, libros, revistas, homenaje a intelectuales y críticos como Vicente Aguilera Cerni o Tomás Llorens, estaban todos. Había incluso un reconocimiento expreso a la Cartelera Turia que tantos ojos ha abierto durante tantos años. El día de la inauguración hacía un calor terrible, pese al aire acondicionado, pero se notaba que corría aire fresco. El hall, las escaleras y las diferentes salas estaban abarrotadas. La gente estaba contenta, se saludaba efusivamente. Emocionaba encontrarte a protagonistas de la exposición, familiares de aquellos que ya no están, mecenas que han conservado y prestado importante obra, responsables institucionales y propietarios de galerías. Transmitían ganas y voluntad de que volviera la brillantez, la seriedad y la calidad a la casa que les acogía.


Hubo una época en que nuestros más ilustres visitantes nos rogaban que les acompañáramos al IVAM. Era un orgullo ciudadano y un deber cívico hacerlo. Las más prestigiosas revistas, los más afamados intelectuales, tenían allí puesto su punto de mira y venían, escribían, hablaban de nuestro museo de arte moderno.

Parece que multimillonarios coleccionistas han emprendido una carrera para encargar a arquitectos estrella el diseño de museos privados que acojan sus colecciones. Prada, François Pinault, la mujer de Abramovich, Eli Broad, Mera y Don Rubell, Louis Vuitton, y otros muchos ya tienen los suyos. El lema de uno de ellos era tener, conservar, compartir. Tiene sentido. ¿De qué sirve tener si no se conserva?, ¿de qué sirve tener si no se comparte?. Tener, tenemos. Parece que el IVAM posee 11.322 obras y eso es tanto como decir que las poseemos todos. Vivimos en una ciudad que no anda muy sobrada de mecenas. Los hay, incluso alguno lo es de muchas cosas, pero para volver a tener un gran museo de arte moderno que sea referencia en toda España , como lo fue, solo le falta amigos al IVAM.


Volvió sobre sus pasos y miró fíjamente el cartel blanco. Sacó el móvil y lo fotografió. Dijo que el martes tenían que ir a esa fiesta popular. Habría música, aperitivo con canciones populares, fanfarria ambulante y concierto de rock. Él le contestó que sí, aunque se podían saltar las canciones populares yiddish. Será en la plaza de la Comunne del barrio Butte aux Cailles, su nuevo barrio favorito de París.

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