17 mayo 2016

Colaboración Levante-EMV 10/5/2016 "El viernes 13, pulsera"

"El viernes 13, pulsera"

Hamid temía no verlo y sonrió al reconocerlo al fondo del pasillo. La Xbox estaba libre, como la semana anterior. Padres y madres manejan la espera mirando al suelo, al periódico o al móvil. La planta de consultas externas de oncología pediátrica acoge esperanzas. Las niñas y niños corretean, se miran con vergüenza o juegan con la cocina de madera. Él es un poco mayor que Hamid y es hábil en seleccionar jugadores en el FIFA. No encuentra la selección argelina que le ha pedido. Es extraño, contando con un jugadorazo como Feghouli. Le convence de que juegue con el Barça o llegará el resultado de los análisis; tendrán que dejar el partido inacabado y les enchufarán el gotero de quimio al catéter.

Lo más bueno y lo más malo casi siempre les pasa a otros. Olvidamos que somos los otros para todos los demás. Compartir alegrías ajenas es relativamente fácil, compartir desgracias es mucho más difícil. Hay quien insiste en que  convivir con la desgracia es lo que nos  da la posibilidad de ser mejores personas.

Hace unos días los socialistas de la ciudad de Valencia entregaron sus premios “Los valores de la ciudad, la ciudad de los valores”. Es una excelente iniciativa y los premiados son meticulosamente escogidos. Cuando subió una amplia representación de la Unidad de Oncología Pediátrica del Hospital La Fe, a recoger el suyo, se nos encogió el corazón. Cuando a la experimentada doctora, rodeada de enfermeras, cirujanos y auxiliares, se le quebró la voz explicando su trabajo, a nosotros nos partió el alma. Años y años luchando contra el injusto cáncer en la infancia no les ha endurecido. Muy al contrario, cada día demuestran que vale la pena seguir luchando. Nos envolvió una extraña sensación, la misma que al leer “Ante todo no hagas daño” de Henry Marsh.

Cuando Candela, una de las alumnas del Colegio Isidoro  Andrés Villarroya de Castellón, fue diagnosticada del bicho, familias, profesores, alumnos y  no docentes dedicaron sus esfuerzos a recaudar fondos destinados a la investigación en oncopediatría que desarrolla el Instituto de Investigación Sanitaria La Fe. Van sumando colegios, proyectos y fondos. Son “niños ayudando a otros niños”.


El viernes 13 de mayo es el día del niñ@ hospitalizad@. Si lees este periódico en papel, en tableta, en ordenador o en móvil no te habrán pasado desapercibidos los anuncios recordando que ese día, por tres euros, te puedes llevar un llavero solidario. Los ingresos se destinarán al Instituto de Investigación Sanitaria Hospital La Fe contra el cáncer infantil. Házlo, no por ti, que tranquilizas tu conciencia, no por los impulsores de la iniciativa, ni siquiera por la ciencia. Házlo por los enfermos que aún no tienen nombre.


Siempre que las ve, juntas y cogidas de la mano, se pregunta dónde estarán sus padres. La pequeña empieza a reflejar las secuelas del único tratamiento que la puede curar. La mayor la mima, la acaricia, la besa y la hace reir. Atiende imperturbable a los médicos cuando le hablan de blastos, hemogramas, neutrófilos o microcélulas. En el sitio en el que todos son amables, los colores cálidos y los muebles suaves, hay espacios inmensos de tristeza y  ansiedad. La hermana mayor tiene la mirada más triste del mundo y se la oculta a la hermana pequeña.

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