02 febrero 2016

Colaboración Levante-Emv 26/1/2016 "El fiasco de los números"

"El fiasco de los números"

Hiperbólico como era, estaba anormalmente contento y, por la absurda creencia en reglas de compensación universal, decidió entristecerse antes de que se le adelantara la vida. Dudó entre un cuento triste de Alice Munro, uno de Foster Wallace, o algo de Franzen lamentando la pérdida de Foster Wallace. Releyó a Piglia, triste al recordar que le habían diagnosticado ELA. Su memoria lo llevó a la página 207 de los diarios, justo donde reflexiona sobre las generaciones. El número forzó esa lectura, no al revés.

Todo son números. Dan seguridad, son fiables, se suman, se restan, se dividen, se multiplican, son objetivables, verificables. A los que somos de letras nos impresionan. Desde el 20D son omipresentes en sus escasas variantes. Sumas que incluyen a 123 o a 90, en grupos de 40 o 65, incluyendo a 4, a 2, a otros 2; incluso aventurándose a sumar 123 y 90. Y esto no ha hecho más que empezar.

Recientemente hemos sabido que el PP infló en 42.700 el número de árboles de la ciudad. A finales de 2014 se verificó que había 121.827 árboles mientras en 2013 se nos dijo que había 164.617. La inflación arbórea se cebó en unas cuantas especies. De  7.807 naranjos existentes, se nos hizo creer que eran 14.991 y de los 6.362 plátanos de sombra se nos coló muchos de matute hasta llegar a unos ficticios 12.405. Simulaban incrementar árboles, poco a poco, para transmitir una sensación de progreso adecuado.

Utilizar los números para apabullar es moneda corriente. Se nos quería hacer creer que más de dos mil millones de personas seguían las regatas de la Copa de la América por televisión, más de la mitad de la población mundial que tiene acceso a la televisión. Meritorio era, desde luego, y más considerando que tan aburrido espectáculo se desarrollaba mientras la mitad de esos supuestos televidentes estaba durmiendo.

Los balances se hacen a fuerza de números y sin números se pierde credibilidad. ¿Qué pensarían Consuelo Ciscar y el resto de responsables del IVAM al acabar las ruedas de prensa en las que inventaban un millón de visitantes anuales? Si habían entrado al museo cien mil, pues ellos tranquilamente nos decían que había sido un millón cien mil, y tan anchos. Aunque supiéramos que en el MOMA entran tres millones, en el Rijksmuseum de Amsterdam dos y medio, en la galería de los Uffizi de Florencia dos, o en el museo Pérgamo de Berlín un millón doscientos mil, nadie alzó la voz ante la falacia de que aquí pasáramos del millón, aunque nunca los viéramos.

Hace unos días se lió parda por el anuncio municipal de talar 2.700 moreras que ponían las aceras perdidas. En cambio, por habernos hecho creer que había muchos más árboles de los reales no se ha dicho ni mú. Ciertamente hasta los números son interpretables.


No necesita muebles pero ella se impone el placentero deber de estudiar las ofertas de Westwing. Calcula fríamente los precios con descuento, compara con otras webs. Compra en alguna ocasión. Teclea los dígitos del frontal de la tarjeta, le da la vuelta y teclea los tres números de seguridad. Le gusta esa web por su política de devoluciones. Él  recuerda que el 38% de la humanidad nunca se ha conectado a internet.

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